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Las lombrices, una alternativa para reciclar la basura orgánica en abono

Las lombrices, una alternativa para reciclar la basura orgánica en abono
LOMBRICULTURA, ¿MICROEMPRENDIMIENTO O UNA OPCION PARA PRACTICAR EN EL HOGAR?

Crece el interés por esta actividad, que se diversifica en abierto beneficio del medio ambiente y los agricultores.

Menú del día: una buena cantidad de desperdicios de frutas y verduras, migajas de pasteles y pan, y una ración de estiércol de gallina o conejo, mezclada con hojas, césped recién cortado y restos de café. Miles de lombrices rojas “californianas” se arrastran dentro de cajones de verduras y esperan deseosas el manjar que esta preparado para alimentarlas. Las voraces lombrices, que llegan a ingerir por día hasta una cantidad de comida equivalente a su propio peso, lo devolverán a la tierra convertido en un poderoso abono natural, al que se conoce como “humus de lombriz” o “vermicompost”.

Hay muchas formas de hacer lumbricultura. El humus de lombriz que se produce ayuda a las plantas a crecer, a la vez que mejora la fertilidad del suelo

Gracias a esa cualidad de su incansable sistema digestivo, estos anélidos han reivindicado en las últimas décadas su rol en el equilibrio del planeta, desde que se redescubrió su potencial como procesadores naturales de basura orgánica. ¿Cómo lo hacen? Simplemente las lombrices ingieren todos los residuos y luego que pasan por su aparato digestivo, sus excreciones se convierten en un lombricompuesto que ofrece muchos beneficios a las plantas.

“Estimula el crecimiento, aporta nutrientes y hay ensayos que muestran que se obtienen mejores rendimientos en plantaciones de lechuga y tomate. Además, a diferencia de los fertilizantes químicos, contribuye a la protección del ambiente. Por centímetro cuadrado hay millones de colonias de bacterias y microorganismos que enriquecen el suelo con la biodiversidad”.

Ese es hoy el principal potencial de la lumbricultura, una actividad que despierta un interés creciente, al ritmo que en el mundo aumenta la preocupación por el desarrollo sustentable y el medio ambiente. Es que no sólo constituye una sana alternativa para reciclar en el hogar basura orgánica, de naturaleza vegetal, sino que en algunos casos, hasta es posible generar ganancias con un emprendimiento de bajo costo.

Una unidad productiva de dos metros de largo y un metro de ancho, por medio metro de alto, en nueve meses nos va a generar algo así como 600 kilos de lombricompuesto y habrá consumido aproximadamente una tonelada y media de materia orgánica”.

AMPLIA GAMA DE APLICACIONES

Son muchas más las personas que año tras año toman cursos y se involucran en una labor que ofrece un variado abanico de otras aplicaciones: se cultivan lombrices para venderlas como carnada de pesca, para alimentar a otros animales (por su alto valor proteico), para fabricar harinas y, en algunas casos, para el tratamiento de grandes concentraciones de desechos orgánicos, como las basuras procedentes de las ciudades.

“Hay muchas formas de hacer lombricultura. Puede hacerse en un balde en la casa, a nivel doméstico, o en grandes extensiones, a nivel industrial”.

OPCION PARA EL HOGAR

La lombricultura permite reciclar buena parte de los desechos hogareños. “Con dos cajoncitos, en un patio muy pequeño, una persona puede hacerse cargo de la parte orgánica de los residuos de su casa, a la vez que genera un buen compost para sus propias plantas”.

¿Qué hace falta para empezar? No mucho. Lo primero, claro, es capacitarse. Luego quedan unos pocos pasos. Conseguir las lombrices no representa un esfuerzo mayúsculo: pueden comprarse en a través de Internet en nuestro sitio web www.prosan.cl, donde unas 1000 lombrices californianas (su nombre científico es Eisenia foetida) se venden a $24.990 pesos. También comercializan kits ya preparados, que incluyen la caja lombricera, bolsas con humus en elaboración y muestras de vermicomst listo para utilizar, a modo de prueba. Todo eso por un valor que no supera los $80.000 pesos.

Una vez adquiridas se reproducen fácilmente y en ciertas condiciones cuadriplican su población cada tres meses. Además son más dóciles de lo que se imagina: mientras tengan comida y espacio, no se escapan. Se calcula que, en promedio, en 24 horas un kilo de este tipo de lombriz puede procesar mil gramos de basura orgánica, ya que expulsa entre el 50 y el 60 por ciento de lo que digiere convertido en abono natural.

EN CASA, PASO A PASO

Manos a la obra. «Esto empieza por separar en la casa residuos de naturaleza orgánica vegetal de lo que no es orgánico. Lo orgánico es todo lo que surge de la cocina, del césped, la poda, el mate, las cáscaras». «Eso es lo que se va a compostar y se va a transformar en el alimento de las lombrices. En realidad, no es sólo eso, sino que formará todo un ecosistema integrado por bacterias y hongos que se recicla en el lombricompuesto, que son las heces de las lombrices».

Hay que elegir bien el recipiente para el lombricario. Se puede armar en un cantero, en una caja o en un cajón. Especialistas explican que un error habitual que suelen cometer quienes se inician en la lombricultura sin demasiados conocimientos, consiste en utilizar recipientes no aireados, que se degradan, no permiten extraer los jugos que genera el proceso, tienen olor y atraen insectos. Una opción es utilizar cajones de verduras, a los que se debe revestir con media sombra y luego cubrir con una capa de paja.

El siguiente paso consiste en colocar diariamente los residuos orgánicos. ¿Qué desperdicios se pueden compostar? La lista es larga e incluye la mayoría de los residuos de alimentos, aunque no se puede utilizar carne (En excesos). Después, hay que tapar los desechos con una nueva capa de paja y finalmente poner encima otra media sombra, para impedir que las moscas pongan huevos.

Aquí es donde entran en acción las lombrices californianas. Su incansable tarea se desarrollará durante 3 a 4 meses, lapso en que su complejo sistema digestivo habrá contribuido a producir el abono orgánico que, tras una previa tamización, se puede usar para las plantas o para comercializar.

“Una vez que está terminado el proceso, las lombrices se van solas. Migran a los otros cajones porque van detrás del alimento y espacio. Tienen hábitos nocturnos; cuando llueve migran”.

Ya bien entrado el siglo XXI, en una época en que la desertificación avanza sobre el planeta y en la que el manejo de los desechos orgánicos se ha convertido en un problema urgente, las lombrices reivindican su papel y recuperan el rol que ya les habían asignado los antiguos griegos hace miles de años: el de ser «los intestinos de la tierra».

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